Cada 29 de julio, la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (FCEFN) de la UNSJ celebra un nuevo aniversario del Instituto y Museo de Ciencias Naturales (IMCN), una de las prestigiosas unidades académicas y científicas de nuestra Facultad, referente nacional e internacional en investigación paleontológica, geológica y biológica.
Creado en 1964 con el propósito de preservar el invaluable patrimonio fósil de San Juan, el entonces Museo de Ciencias Naturales pasó a integrar la UNSJ en 1980, incorporándose a la FCEFN. Desde entonces, el Instituto ha desarrollado una intensa actividad en investigación, docencia, extensión y divulgación científica, contribuyendo al conocimiento de la historia de la Tierra y de la vida, así como a la formación de numerosas generaciones de investigadores.
A 62 años de su creación y próximo a inaugurar un nuevo e imponente edificio que potenciará su crecimiento institucional, el IMCN continúa consolidándose como un espacio donde se produce ciencia de excelencia, con impacto tanto en la comunidad académica internacional como en la sociedad.
Ciencia de frontera desde San Juan
La amplitud temática de las investigaciones del IMCN refleja el carácter interdisciplinario que distingue a esta unidad de la FCEFN, donde conviven, por ejemplo, equipos dedicados a reconstruir la historia de la Tierra, desarrollar nuevas herramientas para las ciencias forenses y generar conocimientos para la conservación de la biodiversidad de los Andes.
Uno de los trabajos en curso en el IMCN es el proyecto dirigido por la Dra. Carina Colombi, con intervención de los investigadores Ricardo Martínez, Juan Drovandi y Fernando López, cuyos resultados aportan nuevas evidencias para comprender cómo funcionaba el sistema climático de la Tierra hace más de 230 millones de años.
La investigación “CO2 Proxy Integration Project, National Science Foundation” se ejecuta desde el Área Ciencias de la Tierra del Instituto, en relación con el proyecto “Interacción entre los cambios paleoambientales y la dinámica de los ecosistemas del Triásico Superior en la Cuenca Ischigualasto – Villa Unión”.
El trabajo se desarrolla en la Formación Ischigualasto, uno de los registros geológicos y paleontológicos más importantes del planeta para estudiar el Período Triásico, una etapa decisiva en la historia de la vida porque allí comenzaron a consolidarse los primeros dinosaurios y se produjeron profundas transformaciones ambientales.
El estudio propone reconstruir las concentraciones de dióxido de carbono (CO₂) presentes en la atmósfera durante ese período mediante una metodología multiproxy, basada en diferentes tipos de evidencias geológicas y paleobotánicas. Para ello se analizan paleosuelos, nódulos pedogénicos y hojas fósiles, combinando distintas técnicas que permiten obtener una reconstrucción más robusta de las condiciones ambientales del pasado.
Según explica la Dra. Colombi, docente e investigadora de la FCEFN e investigadora independiente del CONICET, reconstruir la composición de la atmósfera antigua resulta fundamental porque el clima ha sido uno de los principales motores de la evolución biológica.
Las variaciones en la concentración de dióxido de carbono modifican la temperatura global y desencadenan cambios en las precipitaciones, la circulación atmosférica, las corrientes oceánicas y otros procesos que condicionan la aparición, adaptación o desaparición de especies.
Comprender cómo funcionaban estos mecanismos hace millones de años permite interpretar con mayor precisión la evolución de la vida sobre la Tierra.
Los resultados obtenidos amplían significativamente la información disponible sobre la evolución del clima durante el Triásico y muestran que las concentraciones atmosféricas de CO₂ variaron en estrecha relación con episodios de intensa actividad volcánica ocurridos hace millones de años. Además, aportan evidencias de que las condiciones climáticas fueron más complejas de lo que indicaban investigaciones anteriores.
Uno de los aspectos más relevantes del trabajo es que las estimaciones obtenidas en Ischigualasto muestran concentraciones de dióxido de carbono inferiores a las propuestas por estudios previos y mucho más compatibles con los modelos climáticos desarrollados recientemente a nivel internacional.
Este hallazgo permite comprender con mayor consistencia la relación entre los cambios ambientales y la aparición, diversificación y extinción de numerosos organismos registrados durante el Triásico.
Ischigualasto, un laboratorio natural
La investigación vuelve a poner en valor a Ischigualasto como uno de los laboratorios naturales más importantes del mundo para estudiar la evolución de la vida y del clima terrestre.
La extraordinaria preservación de paleosuelos, restos vegetales y fósiles convierte a este territorio sanjuanino en un verdadero archivo natural capaz de conservar información sobre la atmósfera, los ecosistemas y las condiciones ambientales existentes hace más de 230 millones de años.
Para la Dra. Colombi, el Triásico representa un auténtico “laboratorio de la vida“. Durante ese período coexistieron profundas transformaciones geográficas, climáticas y biológicas que favorecieron tanto la desaparición de numerosos organismos como la aparición de nuevos grupos, entre ellos los primeros dinosaurios.
Comprender cómo era la atmósfera de aquella época permite explicar por qué la vida evolucionó de la manera en que lo hizo y por qué Ischigualasto constituye hoy un sitio de referencia para la comunidad científica internacional.
Más allá de reconstruir escenarios ocurridos hace cientos de millones de años, este tipo de investigaciones también ofrece herramientas para comprender los desafíos ambientales contemporáneos. El estudio de antiguos episodios de incremento del dióxido de carbono permite conocer cómo respondió el planeta frente a grandes cambios climáticos y aporta información valiosa para interpretar los procesos de cambio global que actualmente enfrenta la humanidad.
Diversidad de investigaciones
Desde la paleontología hasta la biología molecular, pasando por la ecología y la conservación de especies nativas, los equipos del IMCN impulsan líneas de trabajo que abordan problemáticas de alcance internacional y contribuyen a generar conocimiento con aplicaciones concretas para la sociedad.
Uno de esos proyectos explora una frontera prácticamente inédita para la ciencia forense. Dirigido por el Dr. Henk Braig y codirigido por el Dr. Leonardo Díaz Nieto, el estudio “Análisis forense del aire: Combinación de ADN ambiental humano y no humano” busca desarrollar un método innovador para recolectar y analizar ADN ambiental humano y no humano presente en el aire.
La iniciativa combina biología molecular, genética, bioinformática y ciencias forenses para diseñar un dispositivo capaz de detectar rastros biológicos suspendidos en el ambiente, una herramienta con potencial para fortalecer futuras investigaciones criminalísticas y periciales.
El proyecto integra la red internacional Natural Traces, financiada por la Unión Europea a través del programa Horizon Europe – Marie Skłodowska – Curie Actions, que reúne universidades, institutos forenses y organismos especializados de distintos países. En este marco, la FCEFN constituye la única institución universitaria argentina que participa de este consorcio científico internacional.
Otra línea de investigación pone el foco en la conservación de los bosques de Chacay (Ochetophila trinervis), una especie nativa de los Andes cuya distribución natural presenta signos de retracción. El proyecto, dirigido por el Dr. Martín Hadad y codirigido por Gabriel Gatica, combina estudios dendrocronológicos, basados en el análisis de los anillos de crecimiento de los árboles, con herramientas de percepción remota, estudios fisiológicos y estrategias de conservación ex situ.
El objetivo de este trabajo es comprender cómo el cambio climático afecta el crecimiento de estos bosques altoandinos y generar información que permita orientar futuras acciones de manejo, restauración y preservación de su diversidad genética mediante la incorporación de semillas a bancos de germoplasma.
Desarrollado en Calingasta por investigadores y becarios del Laboratorio de Dendrocronología de Zonas Áridas del CIGEOBIO–IMCN, el proyecto representa un nuevo aporte al conocimiento y conservación de los ecosistemas de montaña de San Juan.
En este nuevo aniversario, la FCEFN celebra la trayectoria del IMCN que durante más de seis décadas ha contribuido a ampliar las fronteras del conocimiento científico desde San Juan hacia el mundo. Una institución que continúa proyectándose hacia el futuro, reafirmando el compromiso de la FCEFN y la UNSJ con una ciencia pública, de excelencia y al servicio de la sociedad.
Para más información sobre la producción cientifica y académica del IMCN: museocne@unsj-cuim.edu.ar





